• Sonuç bulunamadı

A novidade ou distância cultural é o principal fator contextual identificado por Parker e

McEvoy (1993) como diretamente relacionado com a adaptação do expatriado ao ambiente geral,

mas não é o único. A adaptação do cônjuge, que será analisada posteriormente, e a localização

urbana ou rural da missão são outros fatores do contexto do expatriado que afetam o seu processo

de adaptação. Apoiados em uma pesquisa de Church (1982) com voluntários da Peace Corps,

Parker e McEvoy (1993) concluem que a localização do expatriado em um ambiente rural tende a

dificultar a adaptação, enquanto um habitat urbano a facilita. Natal, capital do estado de Rio

Grande do Norte, só pode ser considerada, no contexto do Brasil, como um habitat urbano. Mas

foi descrita pelos sujeitos de estudo a carência na cidade de infraestruturas chave, em

contraposição a capitais espanholas como Madri ou Barcelona ou a grandes metrópoles

brasileiras como Rio de Janeiro ou São Paulo. Os expatriados que mostraram mais insatisfação

com a sua vida no Brasil, Expat-1 e Expat-4, salientaram enfaticamente que as suas queixas se

referiam unicamente à cidade de Natal, não sendo extensivas ao conjunto do país. As carências

em infraestruturas urbanas, a escassez de opções de lazer e a falta de espaços públicos de

convivência foram fatores expostos por todos os sujeitos de estudo como obstáculos à sua

integração no meio social. Expat-3, por exemplo, enfatizou a carência de infraestruturas que

permitam uma maior vida no espaço público:

En España, esto es una generalización pero podemos decir que se vive mucho en la calle. Que la calle, el bar, el espacio abierto, los parques y tal tienen un papel muy relevante en la vida de gran parte de la población. Y es algo que aquí no… no ocurre. […]Aquí, en Brasil en general, estás, digamos, encerrado en tu condominio, y es más complicado…

aquí no se puede encontrar a la gente por la calle y ponerte a hablar con ella, eso no existe, como mucho en el shopping. Aquí puedes ir a pasear a un parquecito, pero… Sí, a mí también me gusta pasear y es que no puedes, no te lo planteas ya. Es que no puedes. No hay aceras. Inexistentes. Si te fijas son diferentes, son desniveladas… te matas. Te matas. Están mal iluminadas, es facilísimo chocar con algo, caerte, meter el pie donde no debes, meter el pie en un agujero -que además es que los hay grandes-… y también por una cuestión de seguridad. (Expat-3, 2011-m)

Expat-2 colocou a ênfase na falta de opções de lazer, salientando que em São Paulo, como

nas grandes capitais da Espanha, não sofreria tal problema:

Aquí en Natal me ha sorprendido muchísimo la poca variedad en cuanto a cultura. Es una cultura muy de forró, en la que poquísima gente se sale de ahí, la oferta cultural de la ciudad es casi inexistente, una obra de teatro aquí… no llega prácticamente ningún grupo del exterior, y no digo ya de otro país sino del propio Brasil, es todo tremendamente igual, vayas a donde vayas es la misma música, casi todos los bares y restaurantes tienen la misma carta para comer... Es todo muy parecido. Entonces si vienes de ciudades grandes como Barcelona o Madrid, donde la oferta es abismal, aquí uno se encuentra un poco ahogado. Y las ofertas de fin semana, de qué puedes hacer, una vez ya te cansaste de ir a la playa… pues ya es demoledor. Incluso si tienes niños. Llegan los fines de semana y no sé qué hacer con ellos, porque la oferta de parques o de sitios es súper reducida. Pero eso es un defecto de esta ciudad, si te vas a Sao Paulo eso no ocurre. Natal es muy grande en población, pero en oferta es muy pequeña. Es más pequeña que algunas ciudades de 20.000 habitantes en España. […] Hay muy pocas cosas para hacer. Eso sí ha sido una decepción grande. (Expat-2, 2011-l)

Expat-4 coincide na descrição das carências do entorno, e conclui afirmando que para ela

Natal não é Brasil, isto é, o Brasil por ela esperado, em mais uma exemplificação de expectativas

prévias não ajustadas à realidade:

Lo que echo de menos es que no hay lugares para que ellos [os filhos] jueguen: no hay parques, no hay áreas recreativas, lugares para pasear… O sea, no hay. No es una ciudad con una estructura como cualquier ciudad europea. […] Esto no es Brasil para mí. Yo no creo que esto sea Brasil. O sea, yo creo que esto es una circunstancia de Brasil, pero yo no… o sea, yo creo que Brasil tiene mucho más que ofrecer, que no Natal. O sea, yo estoy convencida. (Expat-4, 2011-l)

Relatando as dificuldades de adaptação da sua esposa, que não teve nenhuma atividade

profissional durante a sua estadia em Natal, Expat-1 enfatizou também a falta de opções culturais

e de lazer e de espaços públicos de convivência, se remetendo a São Paulo como o exemplo

oposto:

La integración, al principio, fue muy dura. Fue muy dura porque, yo me recuerdo que ella no… claro, venía de una… de una cultura como es la nuestra, la catalana, que hacemos mucha vida en la calle, hacemos mucha vida en los mercados, hacemos vida en las terrazas, en los bares, en las plazas y venir aquí y esto no tener nada, porque aquí no hay nada de esto, realmente en Natal no hay nada, si quieres ver gente te tienes que ir a un centro comercial… mmm… fue duro, ¿no? […] Natal no tiene vida como tal. Natal es una ciudad que no tiene vida, no tiene nada. Tú te vas a São Paulo y tienes opciones de restaurantes, teatros, cines, estadios, calles para ir a pasear o de compras… Muchas cosas, ¿no? Aquí no tienes nada de todo esto, aquí la única diversión es playa, centros comerciales. […] No nos veíamos aquí, ni mi mujer ni yo, no nos veíamos cuatro años…

en esta ciudad [o entrevistado remarcou essa última frase com gestualidade e tom enfáticos], no en este país, porque yo creo que en otras ciudades sí que nos veríamos, como São Paulo o Rio. (Expat-1, 2011-u)

Tanto Expat-3 como Expat-5, nascidos na década de 70, relataram ter experimentado em

Natal a sensação de estar em um entorno físico similar ao da sua infância na Espanha.

Diferentemente de Expat-4, porém, eles não acompanharam essa constatação de manifestações de

rejeição:

Una cosa que sí que me sorprendió, al poco de estar aquí, es una sensación de déjà vu, de reencontrarme con ciertas experiencias que yo había tenido en España quince o veinte años atrás. Por ejemplo, la primera vez que cogí el autobús. Era igual -la misma carrocería, el mismo torno, el cobrador…- que el que yo cogía en Vigo [Espanha] cuando era niño, en los ochenta. (Expat-3, 2011-n)

En las calles, que no haya aceras en muchos sitios, en escenas que yo veía en mi pueblo, de cien habitantes, en aquella época, gente con carros recogiendo cartones, niños trabajando… escenas de la España de entonces. (Expat-5, 2011-j)