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2. GENEL BİLGİLER

2.3 Yangın Önleme ve Yangına Müdahale Sistemleri

2.3.2 Aktif Yangın Güvenlik Önlemleri

2.3.2.3 Yangın engelleme ve söndürme sistemleri

A estada de Pablo Neruda na Espanha, e sua relação com a Geração de 1927, mudou completamente sua obra e sua vida. Todavia, os primeiros contatos entre Neruda e o principal poeta da Geração de 1927, Federico García Lorca, ocorreram durante um tempo consideravelmente longo em Buenos Aires, entre 1933 e 1934. O primeiro encontro foi na casa de um amigo em comum, chamado Roja Paz, no final de 1933. Por coincidência, Lorca havia chegado a Buenos Aires em Outubro de 1933, e ficaria na Argentina até a fevereiro do ano seguinte; já Neruda havia chegado, como cônsul a Buenos Aires. em Julho e ficaria na Argentina até maio. Ambos já eram poetas consagrados, com vários livros lançados. Lorca, além de poeta, era um escritor teatral com várias peças produzidas e um grupo teatral chamado “La Barraca”, criado por ele, na Espanha.

Antes da chegada de Neruda na Argentina, ele havia desempenhado a função de cônsul na Birmânia até 1927, no Ceilão, até 1928, em Java até 1930, e em Cingapura até 1931. Quando chegou à Argentina, já haviam sido publicadas várias de suas obras como: Crepusculário (1923), Veinte Poemas de Amor (1924),

Tentativa del Hombre Infinito (1926), El Habitante y su Esperanza (1926), Anillos

(1926), El Hondero Entusiasta (1933) e sua Primera Residencia en la Tierra 1925- 1931 (1933). Já Lorca, que estava em Buenos Aires para acompanhar a montagem de sua peça teatral pela companhia de “Lola Membrives”, havia publicado os seguintes livros: Libro de Poemas (1921), Primeras Canciones (1922), Poema del

Cante Jondo (1931),Primer Romancero Gitano (1928) e já havia estreado as peças

teatrais, Mariana Pineda (1927), La Zapatera Prodigiosa (1929) e Bodas de Sangre. Além dos compromissos já elencados, Lorca dirigiu pessoalmente a montagem da peça La Dama Boba, de Lope de Vega.

Ambos receberam uma homenagem num memorável jantar do Pen Club de Buenos Aires, no final de 1933, na ocasião foi feito um discurso em conjunto, em memória a Rubén Darío, que foi chamado de tourear ao Alimón (que é quando dois toureiros toureiam juntos com só uma capa). Segundo Vitor Raviola Molina, Neruda recordará a propósito:

Aquel discurso fue dedicado a Rubén Darío, porque tanto García Lorca como yo, sin que se nos pudiera sospechar de modernistas, celebrábamos a Rubén Darío como uno de los grandes creadores del lenguaje poético en el idioma español. (p. 158 de sus memorias Confieso que he Vivido, 1997).

Este breve “Discurso al Alimón sobre Rubén Darío se reprodujo en el diario madrileño “El Solo con fecha 30 de diciembre de 1934. Curiosamente, no ha sido recogido en la recopilación de las obras completas de F. García Lorca (por lo menos en la edición más oficial: Madrid, Aguilar, 1954), salvo la mención fragmentaria que

hace el poeta Jorge Guillén en el emotivo “prólogo. Sí aparece en las Obras Completas de Pablo Neruda (Buenos Aires, Losada, 1967, tomo I, pp. 1032- 1035) y nuevamente en su obra de publicación póstuma Confieso que he Vivido (B. Aires, Planeta, 1997, pp. 158-161) (Molina, 1998).

Para entender melhor esta amizade e as relações literárias ambivalentes entre os dois, vejamos na íntegra a bela homenagem de ambos a Rubén Darío, que representa exatamente o mesmo anseio de vanguarda que os irmanava. Rubén Darío vai influenciar as vanguardas tanto da América Latina quando europeias, sua mescla moderna de ruptura e retomada de tradição (o dualismo modernista já apresentado neste trabalho com a citação de Octavio Paz), esta tensão dialética entre renovação e busca do eterno, a elegância comedida dos poemas de Rubén Darío. O Discurso ao Alimán, com sua forma ousada, vanguardista, mas, ao mesmo tempo, uma referência à tradição brutal e atávica das touradas, mostra esta tensão dialética entre novo e retomada do eterno:

Neruda: Señoras…

Lorca: y señores: Existe en la fiesta de los toros una suerte llamada “toreo al alimón” en que dos toreros hurtan su cuerpo al toro cogidos de la misma capa.

Neruda: Federico y yo, amarrados por un alambre eléctrico, vamos a parear y a responder esta recepción muy decisiva.

Lorca: Es costumbre en estas reuniones que los poetas muestren su palabra viva, plata o madera, y saluden con su voz propia a sus compañeros y amigos.

Neruda: Pero nosotros vamos a establecer entre vosotros un muerto, un comensal viudo, oscuro en las tinieblas de una muerte más grande que otras muertes, viudo de la vida, de quien fuera en su hora marido deslumbrante. Nos vamos a esconder bajo su sombra ardiendo, vamos a repetir su nombre hasta que su poder salte del olvido.

Lorca: Nosotros vamos, después de enviar nuestro abrazo con ternura de pingüino al delicado poeta Amado Villar, vamos a lanzar un gran hombre sobre el mantel, en la seguridad de que se han de romper las copas, han de saltar los tenedores, buscando el ojo que ellos ansían y un golpe de mar ha de manchar los manteles. Nosotros vamos a nombrar al poeta de América y de España: Rubén…

Neruda: Darío. Porque, señoras… Lorca: y señores…

Neruda: Dónde está, en Buenos Aires, la plaza de Rubén, Darío? Lorca: Dónde está la estatua de Rubén Darío?

Neruda: El amaba los parques. Dónde está el parque Rubén Darío? Lorca: Dónde está la tienda de rosas de Rubén Darío?

Neruda: Dónde esta el manzano y las manzanas de Rubén Darío? Lorca: Dónde está la mano cortada de Rubén Darío?

Neruda: Dónde está el acento la resina, el cisne de Rubén Darío?

Lorca: Rubén Darío duerme en su “Nicaragua natal” bajo su espantoso león de marmolina, como esos leones que los ricos ponen en los portales de sus casas.

quien dedicaba estrellas.

Lorca: Dio el rumor de la selva con un adjetivo, y como fray Luis de Granada, jefe de idioma, hizo signos estelares con el limón, y la pata de ciervo, y los moluscos llenos de terror e infinito: nos puso al mar con fragatas y sombras en las niñas de nuestros ojos y construyó un enorme paseo de Gin sobre la tarde más gris que ha tenido el cielo, y saludó de tú a tú el ábrego oscuro, todo pecho, como un poeta romántico, y puso la mano sobre el capitel corintio con una duda irónica y triste, de todas las épocas. Neruda: Merece su nombre rojo recordarlo en sus direcciones esenciales con sus terribles dolores del corazón, su incertidumbre incandescente, su descenso a los hospitales del infierno, su subida a los castillos de la fama, sus atributos de poeta grande, desde entonces y para siempre e imprescindible.

Lorca: Como poeta español enseñó en España a los viejos maestros y a los niños, con un sentido de universalidad y de generosidad que hace falta en los poetas actuales. Enseñó a Valle Inclán y a Juan Ramón Jiménez, y a los hermanos Machado, y su voz fue agua y salitre, en el surco del venerable idioma. Desde Rodrigo Caro a los Argensolas o don Juan Arguijo no había tenido el español fiestas de palabras, choques de consonantes, luces y forma como en Rubén Darío. Desde el paisaje de Velázquez y la hoguera de Goya y desde la melancolía de Quevedo al culto color manzana de las payesas mallorquinas, Daríó paseó la tierra de España como su propia tierra.

Neruda: Lo trajo a Chile una marea, el mar caliente del Norte, y lo dejó allí el mar, abandonado en costa dura y dentada, y el océano lo golpeaba con espumas y campanas, y el viento negro de Valparaíso lo llenaba de sal sonora. Hagamos esta noche su estatua con el aire, atravesada por el humo y la voz y por las circunstancias, y por la vida, como ésta su poética magnífica, atravesada por sueños y sonidos.

Lorca: Pero sobre esta estatua de aire yo quiero poner su sangre como un ramo de coral, agitado por la marea, sus nervios idénticos a la fotografía de un grupo de rayos, su cabeza de minotauro, donde la nieve gongorina es pintada por un vuelo de colibrís, sus ojos vagos y ausentes de millonario de lágrimas, y también sus defectos. Las estanterías comidas ya por los jaramagos, donde suenan vacíos de flauta, las botellas de coñac de su dramática embriaguez, y su mal gusto encantador, y sus ripios descarados que llenan de humanidad la muchedumbre de sus versos. Fuera de normas, formas y escuelas queda en pie la fecunda substancia de su gran poesía. Neruda: Federico García Lorca, español, y yo, chileno, declinamos la responsabilidad de esta noche de camaradas, hacia esa gran sombra que cantó más altamente que nosotros, y saludó con voz inusitada a la tierra argentina que pisamos.

Lorca: Pablo Neruda, chileno, y yo, español, coincidimos en el idioma y en el gran poeta, nicaragüense, argentino, chileno y español, Rubén Darío. Neruda y Lorca:

Por cuyo homenaje y gloria levantamos nuestro vaso (NERUDA, 2005, p. 153).

Nesta homenagem a Rubén Darío assinalamos que há traços de pensamento estético comum, ambos são vanguardistas e fazem experimentos de forma e tema. Darío influencia toda a vanguarda espanhola e latino-americana, é um ponto de encontro de vários poetas. Escolher Rubén Darío não é só uma homenagem, é também um marco referencial do que os dois poetas estavam experimentando. Segundo o mesmo Molina, este discurso não foi a única obra literária conjunta de ambos os poetas, nas obras completas de Neruda há a

informação de que ambos prepararam, em edição privada e limitada, um caderno mecanografado e encadernado como um exemplar único feito em honra de Dona Sara Tornú de Roja Paz (esposa do anfitrião do primeiro encontro de ambos, Roja Paz), com o título de Paloma o Mano de Vidrio. era composto de sete poemas de Neruda e oito desenhos de Federico García Lorca. Seis dos poemas, com variações, foram recolhidos na Terceira Residência na Terra, menos o poema “Severidad”, que continua inédito em toda a obra publicada de Neruda. Já os desenhos de Lorca continuam inéditos e não foram dados a público em nenhuma das versões de suas obras completas ou escolhidas.

Lorca, antes de chegar a Buenos Aires, além das obras lançadas, e de ser um poeta reconhecido e famoso, era um homem viajado. Ele estudou Direito na Universidade de Granada (1914-1919) e residiu na famosa Residência dos Estudantes na Universidade de Madrid (1919-1928), onde gozou da amizade e da influência recíproca de Salvador Dalí e da companhia nem sempre amistosa de Buñuel. Lorca também morou nos Estados Unidos e estudou na Columbia University (1929-1930), visitou Cuba e fez conferências nestes dois países. Na Espanha, era famoso seu projeto de teatro mambembe, conhecido como La Barraca. A atração intelectual entre ambos e a amizade foi recíproca desde o início.

Neruda agora será transferido em maio de 1934 para a Espanha, com um cargo de vice-cônsul em Barcelona, a partir do dia 5 de maio. Em dezembro do mesmo ano, Neruda apresenta um recital da sua poesia na Universidade de Madrid. O encarregado de fazer sua apresentação para os poetas espanhóis é Federico García Lorca. O texto da conferência, entretanto, não se encontra nas obras de nenhum dos dois poetas. Através de gestões do próprio Neruda e com a ajuda de Lorca, Neruda consegue se transferir para Madrid em fevereiro de 1935, trocando de posto com outra poetisa, Gabriela Mistral, que não chega a ocupar o posto de Neruda na Catalunha, já que, no meio da viagem dela, acaba sendo nomeada como consulesa em Lisboa. A troca de cargos permitiu a Neruda ter acesso à fina-flor da poesia, teatro e artes plásticas da Espanha de então. Sua residência de Los Arguelles, na qual aconteciam encontros, tertúlias, jantares, era frequentada por Lorca, Albertí, Miguel Hernández, Antônio Machado, dentre outros. Segundo Molina:

“En Madrid, Neruda desarrolla numerosas actividades intelectuales, entre las cuales cabe mencionar su dirección de la revista “Caballo Verde para la Poesía en la que colaboran muchos poetas españoles del momento incluyendo obviamente a García Lorca; allí se publicó, por ejemplo, el poema “Nocturno del Hueco en octubre de 1935. Sólo cinco números de la

revista alcanzaron a salir a la luz pública. Neruda recordará: El sexto número de “Caballo Verde se quedó en la calle Viriato sin compaginar ni coser. Estaba dedicado a Julio Herrera y Reissig (…) y los textos que en su homenaje escribieron los poetas españoles, se pasmaron ahí con su belleza, sin gestación ni destino. La revista debía aparecer el 19 de julio de 1936, pero aquel día se llenó de pólvora la calle. Un general desconocido, llamado Francisco Franco, se había rebelado contra la República en su guarnición de África. (op. cit., 1997, p. 169) (MOLINA, 1998).

A insurreição, comandada por Franco, contra um Governo legitimamente eleito, a Guerra Civil que se seguiu, não encerrou as atividades da revista Caballo

Verde apenas, selou o destino de muitos dos artistas espanhóis que tomaram

partido pela jovem República assassinada. Era a velha Espanha inquisitorial e tradicionalista que se levantava contra o novo, e isto não terá reflexos somente políticos: toda esta Geração fantástica sofrerá o aborto da tentativa da construção de um socialismo democrático, com resultados de esvaziamento artístico da fina-flor da cultura espanhola, em sua maior parte exilada e fazendo arte fora da Península Ibérica. Neruda terá sua poesia “manchada de sangue”, também tomará partido e transmutará sua estética:

Del mismo año es la edición especial de los Tres Cantos Materiales nerudianos (Madrid, Plutarco, abril de 1935, 16 páginas sin numerar) que aparece como “Homenaje a Pablo Neruda de los poetas españoles. El texto del homenaje está firmado por casi todos los poetas españoles integrantes de la generación literaria de 1927(Aleixandre, Cernuda, Bergamín, etc.) incluyendo, por supuesto, a Federico García Lorca.

No debe sorprender mucho este “homenaje de los poetas españoles. Biógrafos de Neruda y el propio poeta en sus Memorias de publicación póstuma (1997, p. 166) recuerdan que el cónsul-poeta residió entonces en el barrio de Arguelles, en la que fue la famosa “Casa de las Flores, lugar en que desarrolló una permanente y animada tertulia literaria con asistencia de muchos literatos y artistas españoles jóvenes, sin contar numerosos viajeros y el matrimonio del Embajador Morla LynchBebé Vicuña. En la “Oda a Federico García Lorca que se menciona más adelante, Neruda dejó un importante registro de los concurrentes a dicha tertulia, entre los que destacan Delia del Carril, Acario Cotapos, María Luisa Bombal y casi todos los poetas españoles del 27.

Además, en sus Memorias explicita: Con Federico y Alberti, que vivía cerca de mi casa en un ático sobre una arboleda, la arboleda perdida, con el escultor Alberto, panadero de Toledo que por entonces ya era maestro de la escultura abstracta, con Altolaguirre y Bergamín; con el gran poeta Luis Cernuda, con Vicente Aleixandre, poeta de dimensión ilimitada, con el arquitecto Luis Lacasa, con todos ellos en un solo grupo, o en varios, nos veíamos diariamente en casas y cafés. (op. cit., 1997, p. 166) (MOLINA, 1998).

A Guerra Civil vai interromper esta convivência artística fértil e pacífica. Em julho de 1936 começa a Guerra Civil com a sublevação de Franco em Marrocos, a maioria dos poetas e escritores da Geração de 1927 toma parte a favor da República, poucos são os que advogam a causa conservadora, do lado realista e fascista. Logo no início da Guerra, Lorca vai para Andaluzia, considerando que em

sua terra natal estaria seguro. É preso na casa de um amigo falangista, fuzilado por ser “rojo y maricas” e enterrado numa vala comum, com dezenas de partidários da República. Até hoje é ignorado o local de seu túmulo, seu corpo nunca foi encontrado. Neruda é destituído do seu cargo de cônsul e viaja para Paris para ajudar a organizar, com outros intelectuais, um grupo de resistência e solidariedade à República Espanhola. Neruda recordará, que a guerra da Espaça começou para ele com a desaparição de seu poeta irmão Lorca e o desaparecimento de vários outros amigos intelectuais. Esta tragédia o fez organizar, junto com o poeta peruano César Vallejo, o “Grupo Hispano-americano de Ajuda a Espanha", assim como uma conferência em Paris em homenagem a Federico, desaparecido; além de ter composto o poema El Crimen fue en Granada.

É o momento exato de viragem estética e de temática em Neruda, causada pela Guerra Civil Espanhola. Neruda se envolverá em várias outras iniciativas, como o prólogo que fará para a segunda edição do Poema do Cante

Jondo, de Lorca, que se publicará em Madrid, no meio da Guerra Civil, em 1937; o

que demonstrará o carinho, a admiração e o respeito que Neruda tinha por Lorca. Também participará do lançamento da revista, Los Poetas del Mundo Defienden al

Pueblo Español, dirigida e imprensa em parceria com Nancy Cunard, com um único

número editado no meio da Guerra Civil em Paris.

Logo depois, ainda durante a Guerra Civil, Neruda é nomeado como Cônsul chileno para emigração espanhola, cargo no qual teve um papel admirável e salvou milhares de republicanos espanhóis da morte, mais de 2 mil deles só no cargueiro Winnipeg. Foi Neruda que organizou a viagem do cargueiro, resgatando um grande grupo de combatentes espanhóis que estavam exilados na França. No total, acredita-se que cerca de 500 mil espanhóis tenham cruzado a fronteira, boa parte deles acabou por ter como destino o Chile, Neruda era o encarregado dos vistos e das viagens dos republicanos derrotados.

Em setembro de 1939, 2365 republicanos espanhóis chegam a Valparaíso no Chile, num dos capítulos mais importantes do exílio dos republicanos. A história deles começa em condições extremamente difíceis. A solidariedade do governo “socialista” francês com os republicanos espanhóis era pouca, ou quase nenhuma. A maioria dos refugiados foram confinados em campos de concentração, cercados por arames farpados, num inverno (o de 1939) particularmente frio: segundo entrevista concedida à BBC de Londres, pelo professor chileno Jaime

Ferrer Mir, autor do livro Winnipeg, o navio da esperança. Combatente na França pelos republicanos, Neruda sabia das péssimas condições em que viviam na fronteira os refugiados republicanos. O poeta fora cônsul em Barcelona e Madrid, tinha estado num breve tempo no Chile para participar da campanha de Pedro Aguirre Cerda, recém-eleito presidente. Neruda então pediu a nomeação como Cônsul chileno de emigração espanhola em Paris, para trazer espanhóis para o Chile. O Chile acabava de perder 30 mil pessoas num terrível terremoto

No Chile também foram tempos difíceis e, após o terrível terremoto, que matou mais de 30.000 pessoas, o país precisava de trabalhadores. Cifras não oficiais, falam de cerca de 40 mil emigrados espanhóis no Chile, fugindo da Guerra Civil. Em Paris., Neruda entrou em contato com o Serviço Espanhol de Evacuação para os Refugiados (SERE), que começou a enviar cartas para as pessoas que fugiam da guerra e estivessem interessadas em viver no Chile. Para a emigração, Neruda contratou o cargueiro Winnipeg, barco de cargas francês, utilizado na primeira guerra mundial e que nunca tinha transportado pessoas. O navio foi reformado e foram instalados beliches para mais de duas mil pessoas. Em 4 de agosto de 1939, o Winnipeg, com sua preciosa carga humana saiu de Valparaíso, com 2365 refugiados da guerra, entre combatentes e suas família. Demorou mais de um mês para os combatentes espanhóis chegarem à nova pátria, que graças a Neruda e Aguirre Cerda, os receberia de braços abertos.

No dia 3 de setembro de 1939, um dia depois de chegar a Valparaíso, os republicanos espanhóis desembarcaram, sendo recepcionados com uma chuva de rosas, por uma multidão de mais de 70 mil pessoas. A grande maioria permaneceu no Chile, constituindo família, as quais vivem até hoje na nova pátria, poucos voltaram à Espanha. Em 2009, a Fundação Casa de Pablo Neruda organizou uma homenagem à viagem e ao Cônsul poeta Pablo Neruda, com cerca de 200 passageiros ainda vivos da viagem do Winnipeg, em frente ao Palácio La Moneda. Alguns dos sobreviventes relataram, que todo ano vão ao túmulo de Pablo Neruda, em Isla Negra, homenageá-lo, jogando terra espanhola no túmulo do poeta. Neruda, como os exilados, é um poeta com duas pátrias, e leva sempre Espanha no Coração. Não por outra razão, ele comentou sobre a viagem do Winnipeg: “A crítica pode apagar todas as minhas poesias, se quiser, mas, este poema, eles não poderão apagar jamais”.