I. BÖLÜM
3. Dört Fazilet ve Bunların Kaynakları
Para Bartra (2007) o campesinato e a agricultura são territórios da heterogeneidade e da diversidade e, por isso, diante das leis capitalistas, o campesinato se constitui em anomalia. Assim ele entende:
En reino uniforme que el capitalismo viene tratando de imponer cuando menos desde la primera revolución industrial, los campesinos son una anomalía: diversos por naturaleza, sustentan su polimorfismo perverso en múltiples y variadas maneras de interactuar con la biosfera. Porque mientras el sistema fabril es proclive a la especialización, la monotonía tecnológica y el emparejamiento humano, la agricultura es territorio de la heterogeneidad: variedad de climas, suelos, ecosistemas y paisajes que se expresa en diversidad productiva y sustenta pluralidad societaria y variedad cultural (BARTRA, 2007, p. 86).
Enquanto o capital avança procurando ocupar todos os territórios e se impor perante todas as relações sociais, o campesinato, pela sua diversidade, trata de interagir com a biosfera de múltiplas maneiras, abrindo alternativas flexíveis dependendo do quadro político e das conjunções em que se defrontam as forças sociais. A diversificação e a heterogeneidade do campesinato, que se assemelha à variedade de climas, solos, ecossistemas e paisagens em que se expressa numa enorme diversidade produtiva e pluralidade societária e variedade cultural contrasta com a especialização e
monotonia tecnológica capitalista. Desde suas origens o capital almeja apoderar-se da agricultura como se ela fosse uma indústria:
El sueño del capitalismo decimonónico fue hacer de la agricultura una fábrica: atenida sólo a máquinas e insumos industriales y liberada por fin de los caprichos de la naturaleza. El uso del láser para nivelar suelos, la plasticultura, la hidroponía, los innumerables agroquímicos, las semillas híbridas, el riego computarizado, entre otras innovaciones, revolucionaron paulatinamente el campo. Pero la profecía no se cumplió del todo sino a fines del siglo XX, cuando, al descifrar el germoplasma, la biotecnología creyó haberse apropiado – ahora sí – de las fuerzas productivas de la vida, que en adelante podían ser aisladas, reproducidas, intervenidas y, sobre todo, patentadas. El gran dinero anda de fiesta. Por fin el sector agropecuario está por librarse de la dictadura de la fertilidad, las lluvias y el clima como de antiguo lo hicieran las demás ramas de la industria (BARTRA, 2007, p. 87).
O capital, para se expandir, substitui a renda da terra pela renda da vida através do controle genético e do desenvolvimento da biotecnologia, em que as pesquisas, ao controlar as forças produtivas da vida, constituem-se em perigo enorme para a humanidade, pois,
Ciertamente la biodiversidad, natural o domesticada, no puede cercarse o embalsarse, pero con el subterfugio de patentar “organismos modificados” es posible establecer alambradas virtuales en torno al genoma. Y no es poca cosa, pues se trata de un bien infinitamente más rentable que la tierra, y del que hoy dependen la agricultura, la farmacéutica, los cosméticos y una porción creciente de la expansiva industria química. Dejar la alimentación, la salud y el buen ver de la humanidad en manos de un punãdo de transnacionales de la biotecnología es un riesgo enorme. Pero preocupa aún más el que sus colosales e irrestrictos intereses nos impongan un modelo tecnológico según el cual, conservada la vida en forma de especimenes, tejidos y códigos genéticos, los ecosistemas biodiversos salen sobrando (BARTRA, 2007, p. 87-88).
A pretensão de unificar a biosfera consiste numa estratégia para enfraquecer o dinamismo da pluralidade social, bem como, excluir ou cooptar os camponeses, exatamente por causa do seu jeito de fazer agricultura. Nas últimas décadas do século XX, os camponeses da periferia, passaram da exploração para a marginalização. Historicamente suportam a expansão industrial produzindo alimentos baratos e fartos para o mercado interno e formando um contingente de mão de obra para as indústrias. E,
Si en los años de 1970 luchaban por la tierra para escapar de la proletarización, en el nuevo milenio se rebelan contra la exclusión. [...] Los pequeños y medianos productores domésticos, que durante el segundo tercio del siglo XX constituyeron un sector irrenunciable para la acumulación de capital en un modelo integrado, en el último tercio devienen cada vez más irrelevantes en un sistema desarticulado y extrovertido. Así, los campesinos pasan de la honrosa posición de explotados al ignominioso estatuto de excluidos (BARTRA, 2007, p. 89-90).
No contexto da agricultura hipertecnificada os impérios alimentares, como demonstrou Ploeg (2008), controlam os acessos aos bens naturais, configurando uma situação perigosa, pois, o alimento (e a água) se transformam em “un arma en manos del imperio y la disponibilidad global de bienes de consumo masivo depende, en parte, de condiciones climáticas [...] (BARTRA, 2007, p. 90). Esse modelo de desenvolvimento rural excludente, marcado pela força econômica e política de quem detém a propriedade e o uso da terra, acrescidos dos sistemas interligados que, nos últimos anos, foi denominado de agronegócio, enquanto expande o capitalismo na agricultura, modernizando-a, engendra desemprego e precarização das condições laborais. Essa expansão não encontrará barreira, a não ser diante da luta e da resistência do campesinato, sustentada no ativismo público como explica Carter (2010). Combinando diversas formas de pressão social e a disposição em demonstrar que também possuem um modelo de desenvolvimento rural em que
La nueva agricultura basada en paradigmas campesinos deberá desobedecer los dictados del mercado, pues maximizar ganancias no puede ser la prioridad única de una producción comprometida con la equidad social y el medio ambiente. De hecho, desde hace rato le estamos torciendo la mano a la libre concurrencia. Sin embargo, el análisis costo/beneficio está tan interiorizado que, para justificar que se violenten los fallos del mercado, debemos adjudicarle valor comercial a bienes que en sentido estricto no lo tienen, pues son valores sociales o propiedades naturales (BARTRA, 2007, p. 93-94).
O campesinato que sabe fazer agricultura de forma sustentável e socialmente justa pode oferecer à humanidade alimentos saudáveis. É exploração econômica que prioriza a abertura de postos de trabalhos, que pode e quer preservar os recursos naturais, a manutenção e o desenvolvimento da cultura com usos e costumes indígenas, afroamericanos como patrimônio herdado. Por isso explica Bartra que “los campesinos son indispensables no tanto porque producen alimentos baratos, sino porque reproducen la diversidad social y natural, que es un valor de uso y no un valor de cambio (BARTRA, 2007, p. 96).