Fortunata y Jacinta (1887)
Benito Pérez Galdós
Triángulo amoroso
Juanito
Jacinta Fortunata
Juanito Santa Cruz
Es un donjuán
Personaje vanidoso y narcisista
Mimado por sus padres
inconstante
Su educación en los chicos (según su padre)
“El chico es de buena índole. Déjale que se divierta y que la corra. Los
jóvenes del día necesitan despabilarse y ver mucho mundo. No son estos
tiempos como los míos, en que no la
corría ningún chico del comercio, y nos tenían a todos metidos en un puño
hasta que nos casaban (...) no veo con malos ojos que se despabile, que
conozca el mundo, que adquiera soltura de modales” (15-16)
“Teníase a sí mismo el heredero de Santa Cruz por una gran persona.
Estaba satisfecho, cual si se hubiera creado y visto que era bueno. “Porque yo- decía esforzándose en aliar la
verdad con la modestia- no soy de lo peorcito de la humanidad. Reconozco que hay seres superiores a mí, por
ejemplo, mi mujer; pero ¡cuántos hay inferiores, cuántos!” (155)
Narcisista y egocéntrico
“¡Qué guapo soy! Bien dice mi
mujer que no hay otro más salado.
La pobrecilla me quiere con
delirio... y yo a ella lo mismo, como es justo. Tengo la gran figura, visto bien, y en modales y en trato me parece... que somos algo” (155)
“Bien sabes que no soy callejero...
A fe que te puedes quejar. Maridos conozco que cuando ponen el pie en la calle, del tirón están tres días sin parecer por casa. Éstos podrían tomarme a mí por modelo (...)”
“Ya sé que hay otros peores; pero no pongo yo mi mano en el fuego porque seas tú el número uno”
(159)
Juanito – donjuán ---
Fortunata
- mujer caída, mujer
engañada por el donjuán
“Creía que yo no era como los demás, que era la caballerosidad, la hidalguía, la
decencia, la nobleza en persona, el
acabóse de los hombres (...) Nobleza en la mentira (...) El pobre siempre debajo; el
rico hace lo que le da la gana” (106)
“Yo la perdí, la engañé, le dije mil
mentiras, le hice creer que me iba a casar con ella (...) El pueblo es muy inocente, es tonto de remate, todo se lo cree con tal
que se lo digan con palabras finas... (...) los señoritos, somos unos miserables;
creemos que el honor de las hijas del pueblo es cosa de juego” (104)
“No, si yo te querré siempre, nena
negra. Sólo que no puedo visitarte más.
Alguna vez... no digo que no... Pero así, con esta manera de vivir... imposible.
Madrid, que parede grande, es muy
chico, es una aldea. Aquí todo se hace público, y al fin no hay más remedio que bajar la cabeza. Yo soy casado, tú
también; estamos pateando todas las leyes divinas y humanas. Si hubiera muchos como nosotros, pronto la
sociedad sería peor que un presidio, un verdadero infierno suelto” (615)
¿Podría haber sido posible
una relación formal entre
Juanito y Fortunata?
Según Jacinta....
“¿Sabes de qué me río? De pensar en la cara que habría puesto tu
mamá si le entras por la puerta una nuera de mantón, sortijillas y pañuelo a la cabeza, una nuera
que dice diquiá luego y no sabe leer” (88)
¿Cuáles son otros
personajes principales de
la novela?
Personajes principales
Maximiliano Rubín
Guillermina
Moreno Isla
Ido del Sagrario
Aurora
Maximiliano Rubín
Se enamora de Fortunata.
Se casa con ella ofreciéndole una vida honrada (aunque Fortunata sigue queriendo a Juanito).
Matrimonio desigual (se describe a Fortunata como mucha mujer para él)
Antes de casarse, Fortunata debe pasar una temporada en Las
Micaelas para regenerarse.
“que o me caso o me muero. Has de ser mía ante Dios y ante lo hombres. ¿No
quieres ser honrada? Pues con el deseo de serlo y un nombre, ya está hecha la
honradez. Me he propuesto hacer de ti una persona decente y lo serás, lo serás si tú quieres” (339)
“¡Casarme yo!... ¡pa chasco...! ¡y con ese encanijado...! ¡Vivir siempre, siempre con él, todos los días... de día y de noche!...
¡Pero calcula tú, mujer... ser honrada, ser casada, señora de Tal... persona
decente...!” (340)
“Era de cuerpo pequeño y no bien
conformado, tan endeble que parecía que se lo iba a llevar el viento, la
cabeza chata, el pelo lacio y ralo (...) la cabeza de Maximiliano anunciaba que tendría calva antes de los treinta años.
Su piel era lustrosa, fina, cutis de niño con transparencias de mujer
desmedrada y clorótica. Tenía el hueso de la nariz hundido y chafado (...) Su dentadura había salido con tanta
desigualdad que cada pieza estaba, como si dijéramos, donde le daba la gana” (
Al final Fortunata se casa con Maxi y durante un tiempo parece haber encontrado la honradez que
buscaba.
Hasta que aparece Juanito... y cae de nuevo, esta vez como
mujer adúltera
(para la sociedad burguesa, se
convierte en una amenaza mucho
mayor que como mujer engañada
soltera)
La novela cierra con Maxi
“¡Si creerán estos tontos que me engañan! Esto es Leganés. Lo
acepto, lo acepto y me callo, en
prueba de la sumisión absoluta de mi voluntad a lo que el mundo
quiera hacer de mi persona. No encerrarán entre murallas mi
pensamiento. Resido en las estrellas. Pongan al llamado
Maximiliano Rubín en un palacio o en un muladar... lo mismo da”
(1046)
Guillermina
Es una dama aristócrata amiga de la familia Santa Cruz.
Está construyendo un asilo para huérfanos (obra caritativa)
Es la persona de confianza de Jacinta, a quien le cuenta todo.
Mediadora entre Fortunata y Jacinta.
Moreno Isla
Hombre que se ha hecho rico en las Américas.
Enamorado de Jacinta
Jacinta llega a fantasear con
cómo hubiera sido su vida si se hubiese casado con él.
“¿Me querrá cuando me vaya?¿Pensará en mí...? Bien podría ser... ¡Si se convenciera de que el amor que tiene a su marido es como echar rosas a un burro para que se las coma (...) A mí se me figura que le
desprecia y le ama (...) ¿no pasará por su mente alguna vez la idea de quererme a mí? Me contentaría con que la idea
hubiera pasado alguna vez (...) Bien
puede haber dicho: “¡Qué bueno es este Moreno! Si yo fuera su mujer, no me daría disgustos, y habríamos tenido un chiquillo, dos o más”. Quién sabe... ¿Habrá dicho
esto alguna vez? (865-866)
Ido del Sagrario
Es escritor de novelas
Un poco quijotesco: es muy sensato menos cuando come carne (entonces se vuelve loco de celos y se obsesiona con que su esposa le es infiel)
Aparece en otras novelas de Galdós.
Aurora
Última conquista de Juanito
Amiga de Fortunata y conocida de Jacinta
Esta traición provoca que Fortunata y Jacinta se unan.
Fortunata – Jacinta
Al final de la novela, son más cómplices que
enemigas
“Jacinta sufría desdenes y horribles desaires de su marido (...) De
modo que Jacinta, al fin y al cabo y a pesar del Sacramento, era tan
víctima como Fortunata. Cuando esta idea se cruzó, el rencor de la pecadora fue más débil y su deseo de parecerse a aquella otra
víctima más intenso” (462)
o Transgresión de Fortunata:
se autoproclama
- la verdadera esposa de Juanito.
- un ángel
¿En qué se basa “su idea”?
Ella ha podido darle un hijo a Juanito (y Jacinta no).
◦ Para ella el matrimonio, si no hay hijos, no vale.
◦ Ella es, por tanto, la verdadera esposa de Juanito.
Le es fiel a Juanito.
Se convirtió en mujer caída por AMOR.
“¿Pero yo qué he hecho? ¡Oh! Bien hecho está… ¡Llamarme a mí
ladrona, ella que me ha robado lo mío (…) Tú me llamarás lo que
quieras… Llámame tal o cual y tendrás razón… Tú serás un
ángel… pero tú no has tenido hijos. Los ángeles no los
tienen. Y yo sí… Es mi idea, una idea mía. Rabia, rabia, rabia… Y no los tendrás, no los tendrás nunca, y yo sí…”
“mi conciencia me aprobaba (...) me decía que mi verdadero marido (...) que aquel hombre
me pertenecía a mí y que yo no pertenecía al otro (...) me había dado la palabra de casamiento (...) y me la había dado antes de casarse... Y yo había tenido un niño... Y a mí me parecía que
estábamos los dos atados para siempre, y que lo demás que vino después no vale... (...) Yo no
habría sido mala (...) si él no me hubiera
plantado en medio del arroyo con un hijo dentro de mí (...) Sí, todo lo angelical que usted quiera;
pero no tiene hijos. Esposa que no tiene hijos, no es tal esposa (...) no le puede dar un heredero... Yo, yo, yo se lo he dado, y se lo puedo volver a dar... (...) Y otra vez le digo: la esposa que no da hijos, no vale... Sin nosotras las que los damos, se acabaría el mundo...” (771-2)
“Después soñaba que era ella la esposa y Jacinta la querida de tal, unas veces abandonada, otras no.
La manceba era la que deseaba los chiquillos y la esposa la que los
tenía. “Hasta que un día... Me daba tanta lástima que le dije, digo:
“Bueno, pues tome usted una
criatura para que no llore más””
(468)
“¡Y ángel me soy! Pues para que lo sepa, también yo, si me da la
gana de ser ángel, lo seré, y más que usted, mucho más. Todas
tenemos nuestro ángel en el cuerpo...” (735)
“Ella es una mujer de mérito y yo he sido una perdida... Pero yo
tengo razón, y perdida o no, la
justicia está de mi parte... porque ella sería yo, si estuviera en mi lugar...” (733)
¿Cómo se compensa en la novela la falta de
hijos de Jacinta y
Juanito?
Fortunata le da su hijo a Jacinta antes de morir.
“Para que se consuele de los
tragos amargos que le hace pasar su maridillo, ahí le mando al
verdadero Pituso. Éste no es falso, es legítimo y natural, como usted verá en su cara (...) le suplico que le mire como hijo, que le tenga por natural suyo y del padre”